Relato Breve, Yegor
Hace muuucho que no he escrito una entrada y lo siento. No he tenido mucho tiempo. Os voy a poner un relato un tanto especial para mi.
Este relato lo hice hace ya...unos cuatro años para el Treball de Recerca que se hace en Catalunya. Yo escribo este relato y mi compañero lo ilustró. Por desgracia no encuentro las ilustraciones pero intentaré que me las pase y así ir subiéndolas para que entendáis mejor la historia.
Espero que lo disfrutéis!!!.
Por cierto! viene con las ilustraciones de mi compañero Adria Volta!!
YEGOR CAP 1
A principios de verano del 2005, el calor que hacía era inaguantable. El sol en lo más alto abrasaba sin piedad. Desde un comienzo supe que ese verano no sería, ni mucho menos uno de los mejores, pero jamás imaginé la razón por la cual vería cumplido mi augurio.
Un gran desastre se aproximaba. Tal sería su repercusión en nuestra época que por largo tiempo los medios de comunicación se volcarían en él. Este sería uno de los sucesos que afirmaría ese presentimiento, pero no el principal; ni tampoco por el cual me he decidido a contárosla. En medio del caos que se avecinaba, una pequeña historia, paralela a otra cualquiera, comenzaba a cobrar vida.
Intentaré contaros con todos los detalles posibles el brusco cambio que cobró mi vida. Pero todo a su debido tiempo, antes que nada me gustaría hablaros un poco sobre como era mi vida antes de que sucediera todo.
Me llamo Yegor, Procedo de Rusia al igual que toda mi familia. Pero desde siempre he vivido en Nueva Orleans, un estado norteamericano de Louisiana, cerca del río Missisipi.
Cuando cumplí los dieciocho años me independicé, y no por voluntad propia, mis padres decidieron regresar a Rusia por asuntos familiares que ahora mismo no tienen importancia pero yo decidí quedarme en Louisiana.
Estaba demasiado enamorado de esta ciudad como para marcharme tan pronto. Siempre me ha encantado, ya que es uno de los centros culturales más grandes de todos los Estados Unidos, y lo he podido comprobar por mí mismo. Pasear por sus calles se convierte en un interesante juego de observación pues jamás sabes qué puedes encontrarte. A veces tropiezas con músicos que viven en pésimas condiciones pero con mucho que mostrar: esas son las personas que realmente alegran estas calles.
Para poder pagarme un lugar donde vivir tuve que dejar los estudios, sin ningún pesar ya que no era muy bueno. Encontré un buen trabajo de camarero en un restaurante Italiano. Vivía de alquiler en un pequeño pero acogedor piso. Siempre he sido un chico solitario que ha preferido quedarse escuchando a Louis Armstrong que ver un partido de fútbol.
Como podéis comprobar, mi vida era más bien monótona, pero, de repente, un día todo cambió. Fue así como todo comenzó para mí.
Sentí que algo no iba bien y abrí rápidamente los ojos. ¿Dónde estaba? Todo a mi alrededor se ocultaba tras una densa oscuridad. El ambiente era muy pesado y el calor que hacía empeoraba más las cosas. Palpé el lugar en el que me encontraba tumbado y fácilmente deduje que era una cama, pero era incapaz de recordar en que habitación estaba. Las sábanas que cubrían mi cuerpo eran de seda. Rozarlas con la mano me producía una sensación muy grata. Estaban mucho más frías que mi cuerpo. En ese momento me sentía agobiado y fatigado por lo que el contraste que producía fue muy agradable.
Me incorporé en la cama intentando divisar algo. No me atrevía a ponerme en pie y tampoco encontraba ningún interruptor en la pared donde estaba apoyada la cama. Suspiré angustiado,al ser incapaz de recordar como había acabado en aquel lugar. Repentinamente escuché una respiración, y no era la mía.
-¿Quién hay?- impaciente esperé una respuesta, pero nadie contestó.
Miré hacia todos los lados, asustado, pero no vi nada. No diferenciaba ninguna figura. Esperaba encontrar de repente una silueta si quiera, pero no ocurrió, sino que sentí súbitamente aquella respiración tan cerca que me quedé completamente paralizado sin ni siquiera poder respirar. Me invadía un desasosiego que oprimía mi voz. Agarré con fuerza las sabanas, apretando los puños con desesperación. Lo que a continuación sucedió me dejó completamente estupefacto. Noté una caricia en mi mejilla derecha. La mano que me tocó estaba completamente helada; el vello de mi nuca se erizó al igual que la piel de los brazos y piernas. Encolerizado, agité los puños intentando golpear lo que me había rozado, pero tan solo me encontré con el aire.
- ¡DÉJAME EN PAZ!- grité aterrorizado.
Me quedé quieto, esperando volver a escuchar alguna respiración, pero parecía que “aquello” se había marchado. Poco a poco fui tranquilizándome. Mentalmente recreaba lo sucedido e intentaba darle una explicación razonable. Me mantenía en guardia, con el oído bien agudizado por si volvía a escuchar algo.
Marta,
Este relato lo hice hace ya...unos cuatro años para el Treball de Recerca que se hace en Catalunya. Yo escribo este relato y mi compañero lo ilustró. Por desgracia no encuentro las ilustraciones pero intentaré que me las pase y así ir subiéndolas para que entendáis mejor la historia.
Espero que lo disfrutéis!!!.
Por cierto! viene con las ilustraciones de mi compañero Adria Volta!!
YEGOR CAP 1
A principios de verano del 2005, el calor que hacía era inaguantable. El sol en lo más alto abrasaba sin piedad. Desde un comienzo supe que ese verano no sería, ni mucho menos uno de los mejores, pero jamás imaginé la razón por la cual vería cumplido mi augurio.
Un gran desastre se aproximaba. Tal sería su repercusión en nuestra época que por largo tiempo los medios de comunicación se volcarían en él. Este sería uno de los sucesos que afirmaría ese presentimiento, pero no el principal; ni tampoco por el cual me he decidido a contárosla. En medio del caos que se avecinaba, una pequeña historia, paralela a otra cualquiera, comenzaba a cobrar vida.
Intentaré contaros con todos los detalles posibles el brusco cambio que cobró mi vida. Pero todo a su debido tiempo, antes que nada me gustaría hablaros un poco sobre como era mi vida antes de que sucediera todo.
Me llamo Yegor, Procedo de Rusia al igual que toda mi familia. Pero desde siempre he vivido en Nueva Orleans, un estado norteamericano de Louisiana, cerca del río Missisipi.
Cuando cumplí los dieciocho años me independicé, y no por voluntad propia, mis padres decidieron regresar a Rusia por asuntos familiares que ahora mismo no tienen importancia pero yo decidí quedarme en Louisiana.
Estaba demasiado enamorado de esta ciudad como para marcharme tan pronto. Siempre me ha encantado, ya que es uno de los centros culturales más grandes de todos los Estados Unidos, y lo he podido comprobar por mí mismo. Pasear por sus calles se convierte en un interesante juego de observación pues jamás sabes qué puedes encontrarte. A veces tropiezas con músicos que viven en pésimas condiciones pero con mucho que mostrar: esas son las personas que realmente alegran estas calles.
Para poder pagarme un lugar donde vivir tuve que dejar los estudios, sin ningún pesar ya que no era muy bueno. Encontré un buen trabajo de camarero en un restaurante Italiano. Vivía de alquiler en un pequeño pero acogedor piso. Siempre he sido un chico solitario que ha preferido quedarse escuchando a Louis Armstrong que ver un partido de fútbol.
Como podéis comprobar, mi vida era más bien monótona, pero, de repente, un día todo cambió. Fue así como todo comenzó para mí.
Sentí que algo no iba bien y abrí rápidamente los ojos. ¿Dónde estaba? Todo a mi alrededor se ocultaba tras una densa oscuridad. El ambiente era muy pesado y el calor que hacía empeoraba más las cosas. Palpé el lugar en el que me encontraba tumbado y fácilmente deduje que era una cama, pero era incapaz de recordar en que habitación estaba. Las sábanas que cubrían mi cuerpo eran de seda. Rozarlas con la mano me producía una sensación muy grata. Estaban mucho más frías que mi cuerpo. En ese momento me sentía agobiado y fatigado por lo que el contraste que producía fue muy agradable.
Me incorporé en la cama intentando divisar algo. No me atrevía a ponerme en pie y tampoco encontraba ningún interruptor en la pared donde estaba apoyada la cama. Suspiré angustiado,al ser incapaz de recordar como había acabado en aquel lugar. Repentinamente escuché una respiración, y no era la mía.
-¿Quién hay?- impaciente esperé una respuesta, pero nadie contestó.
Miré hacia todos los lados, asustado, pero no vi nada. No diferenciaba ninguna figura. Esperaba encontrar de repente una silueta si quiera, pero no ocurrió, sino que sentí súbitamente aquella respiración tan cerca que me quedé completamente paralizado sin ni siquiera poder respirar. Me invadía un desasosiego que oprimía mi voz. Agarré con fuerza las sabanas, apretando los puños con desesperación. Lo que a continuación sucedió me dejó completamente estupefacto. Noté una caricia en mi mejilla derecha. La mano que me tocó estaba completamente helada; el vello de mi nuca se erizó al igual que la piel de los brazos y piernas. Encolerizado, agité los puños intentando golpear lo que me había rozado, pero tan solo me encontré con el aire.
- ¡DÉJAME EN PAZ!- grité aterrorizado.
Me quedé quieto, esperando volver a escuchar alguna respiración, pero parecía que “aquello” se había marchado. Poco a poco fui tranquilizándome. Mentalmente recreaba lo sucedido e intentaba darle una explicación razonable. Me mantenía en guardia, con el oído bien agudizado por si volvía a escuchar algo.
Marta,









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