Relato Breve Segunda Parte


Hola! Os traigo la segunda parte del relato, aún falta otra más que subiré mañana, espero que lo disfrutéis igual que lo hago yo escribiéndolo! Podéis dejar comentarios, os lo agradeceré!

Relato Breve 1
Segunda parte


Me encaminé hacia mi hogar con una sonrisa en el rostro, cosa que hacía mucho tiempo que no sucedía. Aquella joven había sido espontánea y diferente a todos los seres humanos con los que convivía.
Me encerré en mi habitación. Bajé las persianas y dormí durante todo el día, esperando de nuevo a que oscureciera y así salir a deambular por las calles. Desperté con ganas de caminar y quizás relacionarme con los humanos. Hacía mucho viento y esta vez la luna se mantenía oculta tras unas  densas nubes grises. Sin saber muy bien como, cuando quise darme cuenta estaba paseando por el embarcadero. Mi vista automáticamente se dirigió al muelle de la noche anterior, y allí estaba ella, sentada en el borde y con la vista fija en el horizonte.
Ella no se había percatado de mi presencia, podría haberme dado la vuelta y marcharme pero mis pasos que parecían ignorar lo que mi mente intentaba razonar, me empujaron a caminar hacia aquella pequeña figura. Cuando llegué a su altura me sentí un tanto estúpido, no sabía que decir.
- Vaya, has venido- dijo la joven al escucharme llegar- vamos, siéntate.
Como si fuera un robot obedecí a la humana y me senté a su lado. Estaba sonriendo, parecía feliz. El viento alborotó su cabello e inhalé el dulce aroma de su perfume. Si hubiera sido humano seguramente me habría estremecido al olerla.
- ¿Cómo es que has venido?- preguntó
- Mira...si te soy sincero no lo sé. - contesté
Ella me miró con cara divertida.
- Eres un tío un poco extraño. No por el aspecto y eso, sino por tu forma de ser.- dijo la joven muy natural.
- Si, soy un poco diferente- dije- ¿hoy no has traído cervezas?
- No, hoy no.- contestó mirando de nuevo al frente- ¿Vas hablarme de ti?
- No creo que tengamos la suficiente confianza como para hablar de mi- contesté
- Pues por eso mismo, es mejor abrirte a una desconocida- dijo mientras balanceabas sus pies. Le daba un actitud un tanto infantil y me gustaba.
No contesté. Ella respetó mi silencio y siguió meciendo sus pies, esperando que fuera yo el que hablara.
- Estoy solo, no tengo familia. Por eso tengo este porte tan serio- dije sonriendo intentando quitarle hierro al asunto. Hacía mucho tiempo que no mantenía una conversación decente con una persona, y siempre podía omitir lo que yo quisiera, ella nunca lo sabría. Así que, ¿Por que no desahogarme por unos minutos?
- Estás peor que yo- dijo volviendo la vista a mi.
- Gracias - dije un tanto afectado por su poco tacto.
- No quería sonar brusca lo siento- intentó redimirse.
- No te preocupes.- contesté.
- Sigue hablando- añadió ella.
Comencé a relatarle mi vida, o al menos parte de ella, eso sí omitiendo las partes más oscuras de mi pasado.
Le conté que había sido dado en adopción, y que la familia que me escogió siempre me había tratado con frialdad e indiferencia. Nunca me habían querido.
- Tiene que ser duro. No conocer a tu familia  y encima que te toquen unos imbéciles.
- Por eso en cuanto cumplí los dieciocho me fui. Les dejé una nota y me marché bien lejos. Estuve unos años en Alemania, conocí a una chica y me mudé con ella a Francia. Cuando me cansé de la vida tan desorganizada que llevaba volví aquí, a mi raíces.
- ¿Volviste con tu familia adoptada?- preguntó la joven que parecía muy interesada.
- No. Nunca he sabido nada más de ellos. Aquí hice de nuevo mi vida...y hasta ahora.
La joven parecía pensativa.
- Me da la sensación de que has vivido demasiado...no se,todo lo que me has explicado parece casi imposible de realizar en tan pocos años.- comentó risueña- ¿Cuantos años tienes?
- Veintiséis- contesté- Aun que no lo parezca se pueden hacer muchas cosas en pocos años. Más de las que crees.
La humana parecía satisfecha con la historia de mi vida. Aun que lo que le había contado estaba un tanto modificado, no había mentido del todo.
Volvimos a quedarnos en silencio. Pero para nada era un silencio incómodo. Compartíamos el momento, la belleza de la noche y ese instante tan íntimo.
La joven de repente emitió un grito ahogado.
- Mierda- exclamó.
- ¿Qué te ha pasado?- pregunté.
Pero no fue necesario que me contestara. El olor a sangre se filtró por todo mi cuerpo. Era un olor dulce, como su perfume. Empecé a respirar agitadamente.
Creo que me he clavado algo- dijo ella sosteniendo la palma de la mano. La acercó a mi peligrosamante.
Me quedé hipnotizado ante ese olor tan cálido y tan familiar. Las sangre resbalaba por la palma de la mano de la joven, cayendo en preciosos hilos de sangre. Estaba totalmente fuera de mi, algo que hacía muchos años que no me pasaba invadió mi persona y dejé de ser yo.
Agarré la mano de la joven y la observé como si se tratara de una obra de arte. No se si me habló, solo se que no apartó la mano cuando cerré los ojos y la acerqué a mi rostro, a tan solo unos centímetros de mi. El olor me embriagó por completo, me sentía enloquecido por aquel aroma tan perfecto.
Acabé de acercar la palma de su mano a mi boca y lamí su herida. Cuando sentí la sangre caliente entrar en mi organismo todo lo que había sido anteriormente y había intentado ocultar resurgieron de nuevo de mi ser. Quería más, aquello no era nada. Su sabor era tan perfecto que en ese preciso instantes la habría devorado por completo.
-Joder, ¿Qué mierda haces!?- exclamó la joven asustada- !Suéltame!
La humana se deshizo de mi mano. Sus ojos me miraban con miedo, sin saber muy bien como actuar. Respiré varias veces y volví a recuperar el control.
- Lo-lo siento- dije nervioso- se me ha ido la cabeza, no se que me ha pasado
Ella me miró extrañada.
- Joder, me has dado miedo.- comentó
- Y te entiendo, en serio, perdoname, no se que me ha pasado...- Ella seguía mirándome con el ceño fruncido y la boca medio abierta.- Será mejor que me vaya...- dije- Esto no ha sido buena idea.
Me incorporé  y empecé a caminar dejando atrás a la joven.
- ¿Te vas  y me dejas así?- preguntó
Giré la vista sin entender muy bien a que se refería. Pero no añadió nada más, así que la ignoré y continué mi camino.
- ¡Me llamo Julia!- gritó.
No entendía por que me decía su nombre, y por que no había salido huyendo después de comprobar como me había comportado.
Me alejé ofuscado y cabreado conmigo mismo por no haber sabio controlarme. Pero la verdad era que el aroma cálido y dulce de su sangre había sido tan apetitoso que aún seguía sintiéndolo dentro mi. No podía volver a verla. Nunca más volvería al embarcadero.


Marta,

  • Digg
  • Del.icio.us
  • StumbleUpon
  • Reddit
  • Twitter
  • RSS

7 Response to "Relato Breve Segunda Parte"

  1. A.RoMu says:
    17 de enero de 2012 09:24

    Uy.. no me lo creo, este vuelve al embarcadero pero fijo!! I like!!

  2. Anónimo Says:
    17 de enero de 2012 09:45

    jajajjajajaja! seguro que vuelve!!!! quiero maaaas!

  3. M.Alarcón says:
    17 de enero de 2012 10:08

    quizás, quizás, quizás...

  4. M.Alarcón says:
    17 de enero de 2012 10:08

    mañana subiré la última parte!

  5. Curcobaina Says:
    17 de enero de 2012 11:28

    Julia soy yo, lo sé... jajajajjaja

  6. Anónimo Says:
    19 de enero de 2012 16:08

    marta engancha mucho!!! queremos más!! :)

    naimaslenitsa

  7. M.Alarcón says:
    20 de enero de 2012 04:54

    Naima! ya he subido otra parte más!

Publicar un comentario en la entrada

Copyright 2009 Marta escribe
Free WordPress Themes designed by EZwpthemes
Converted by Theme Craft
Powered by Blogger Templates